Montagnola

Casa Camuzzi

© Suhrkamp Verlag, Berlin

Hermann Hesse abandona Berna en mayo de 1919 y se marcha al sur sin la familia. En la localidad de Montagnola, en Tessin, al norte del lago de Lugano, encuentra la pintoresca Casa Camuzzi, un palacete romántico, en el que alquila tres habitaciones. Probablemente en aquel momento ni siquiera sospecha que aquí ha encontrado una vivienda hasta el final de sus días. Con Montagnola comienza un profundo cambio en la vida de Hesse, que cuenta 42 años y que pasa por una profunda crisis personal y artística. Su primer matrimonio ha fracasado, en la Primera Guerra Mundial se ha fisurado su concepción del mundo y la inflación consume sus ahorros depositados en cuentas alemanas. Como escritor, Hesse también se enfrenta a una debacle. Esto cambia de pronto bajo el sol del sur. Las tensiones psíquicas acumuladas se descargan literalmente en un delirio de creatividad que se convierte en fundamento de su fama como poeta. El primer verano es también el verano de Klingsor (un reflejo de Hesse), que pinta y que, como él, vive en Casa Camuzzi. Hesse también empieza a pintar intensamente en Tessin; en un sinfín de acuarelas de vivos colores reproduce el paisaje mediterráneo. Pero eso no le impide escribir: en su nuevo domicilio de poeta surgen sus obras más importantes: además de Klingsors letzter Sommer ("El último verano de Klingsor"), también escribe Siddhartha, Der Steppenwolf ("El lobo estepario") y Narziss und Goldmund ("Narciso y Goldmundo"). Al cabo de doce años en Casa Camuzzi, Hesse se traslada en 1931 a la Casa Rossa, más tarde Casa Hesse, que sus amigos de Zurich Elsy y Hans C. Bodmer han puesto de por vida a disposición de él y de Ninon, su tercera mujer. Hesse, ya en los cincuenta, escribe aquí su obra de madurez, más tranquilo y con ideas más claras, en la que destaca Das Glasperlenspiel ("El juego de abalorios", 1943). Como ya hiciera en Gaienhofen, Hesse vive muy unido a la naturaleza, y el trabajo de jardinería forma parte de su vida cotidiana habitual. Durante la época del nacionalsocialismo la Casa Hesse se convierte en punto de destino de perseguidos políticos, entre ellos Thomas Mann, Bertolt Brecht y Heinrich Wiegand. A Montagnola llegan ingentes cantidades de cartas de lectores: Hesse, que se ha convertido en la instancia moral para muchas personas, mantiene la correspondencia con gran aplicación y disciplina férrea. Se supone que contestó más de 35.000 cartas. Hermann Hesse muere el 9 de agosto de 1962, poco después de haber cumplido 85 cumpleaños. Está enterrado en el cementerio de St. Abbondio.