Poema: En el crucero de Maulbronn

En el crucero de Maulbronn

 

Hechizado en el verde valle de la juventud apoyado estoy en la columna cubierta de musgo y escucho cómo, en su verde cuenco, la fuente expande cúpulas tintineando. Todo sigue igual de hermoso y tranquilo. Sólo yo he envejecido, y la pasión, la fuente de odio y amor del alma, no fluye ya con la fuerza salvaje de antaño. Aquí se destruyó mi primer sueño de juventud. Mucho tiempo sufrí por la herida mal curada. Ahora queda lejos y volvióse una historia soñada, y en buena hora se torna una canción. El alma, que eternidad ansiaba, Last lleva hoy lo efímero como grata carga, y del viaje de juventud sentido vuelve a ser huésped, sin encono y tranquila. Cantad, aguas, profundas en vuestro cuenco. Mucho ha que la vida es para mí un ropaje pasajero. ¡Juguetea, juventud, en mi valle y solázate en el sueño de la eternidad!

 

 

Este poema lo escribió Hermann Hesse en 1914, un cuarto de siglo después de su huida del seminario, cuando volvió de visita a Maulbronn.

 

De H. Hesse "Die Gedichte" ("Los poemas"), Copyright Suhrkamp Verlag, Frankfurt am Main, 1977